TRATAMIENTO DE UNA HERNIA DISCAL EXTRUIDA L5/S1 MEDIANTE UNA UNIDAD DE DESCOMPRESIÓN ESPINAL DRX‑9000:
REPORTE DE CASO
Terry R. Yochum, DC, DACBR, Fellow, ACCR
Chad J. Maola, DC
RESUMEN
Objetivo:
Presentar un caso de hernia discal lumbar subaguda tratada exitosamente mediante el uso de una unidad de descompresión espinal DRX‑9000.
Características clínicas:
Un hombre de 50 años acudió a consulta con dolor lumbar intenso acompañado de ciática del lado izquierdo que persistía desde hacía dos meses. Debido a la severidad del dolor en el momento de la consulta inicial, la mayoría de las pruebas ortopédicas no pudieron realizarse. Las radiografías estándar de la columna lumbar solo mostraron un estrechamiento moderado del espacio discal en el nivel L5/S1. No obstante, el paciente presentó un estudio de resonancia magnética realizado una semana antes de la consulta. Las imágenes fueron obtenidas con el paciente sentado en posición neutra y en carga (soportando peso) utilizando un equipo de resonancia magnética vertical. El informe radiológico fue elaborado por un radiólogo quiropráctico y reveló una hernia discal paracentral izquierda en L5/S1 (extrusión) que provocaba desplazamiento posterolateral de la raíz nerviosa S1 izquierda.
Intervención y resultados:
El paciente recibió tratamiento de descompresión espinal siguiendo los protocolos establecidos para la unidad DRX‑9000. La atención fue proporcionada por distintos médicos en diferentes ubicaciones. El alivio de los síntomas comenzó después del primer tratamiento y, tras ocho semanas de seguimiento, se logró una reducción del 100% de los síntomas. Aproximadamente 7.5 meses después del inicio del tratamiento se repitieron las imágenes de resonancia magnética en posición neutra y con carga. Estas imágenes demostraron una desaparición completa de la hernia discal L5/S1 previamente observada.
Conclusión:
La terapia de descompresión espinal con DRX‑9000 parece generar cambios tanto bioquímicos como biomecánicos en el disco intervertebral. En este caso, los efectos de la descompresión espinal pudieron cuantificarse objetivamente mediante estudios de resonancia magnética antes y después del tratamiento. La descompresión espinal aplicada mediante el protocolo DRX‑9000 representa un recurso eficaz para el tratamiento de pacientes atendidos por distintos clínicos, sin variaciones significativas entre operadores o examinadores.
INTRODUCCIÓN
El disco intervertebral tiende a desgastarse como parte natural del proceso de envejecimiento. Aunque esto no necesariamente produce dolor lumbar, el disco intervertebral es probablemente la fuente más común de dolor en la columna, siendo responsable de hasta el 85% de los casos.
Numerosos estudios han intentado determinar el mecanismo exacto del dolor discal. Aunque su fisiopatología precisa aún no se comprende completamente, varias hipótesis han sido propuestas. La explicación más aceptada sugiere que fuerzas mecánicas anómalas generan una respuesta inflamatoria que estimula los receptores nociceptivos dentro del disco.
El disco intervertebral está compuesto por dos estructuras principales: el anillo fibroso externo y el núcleo pulposo interno. El anillo fibroso está formado por múltiples capas concéntricas de fibrocartílago con fibras de colágeno orientadas aproximadamente a 65 grados respecto al plano vertical. Cada capa se orienta en dirección opuesta a la capa adyacente, lo que convierte al anillo en la principal estructura de soporte de carga del disco.
El núcleo pulposo es el centro gelatinoso del disco. Carece de irrigación sanguínea directa y obtiene nutrientes mediante un proceso llamado imbibición. La actividad durante el día y el reposo nocturno son fundamentales para permitir el intercambio de líquidos ricos en nutrientes a través de las placas terminales vertebrales hacia el disco.
Mientras que el tercio externo del anillo fibroso posee inervación propioceptiva y nociceptiva, los dos tercios internos del disco carecen de esta inervación. Por esta razón, el dolor discogénico puro no se produce hasta que el núcleo pulposo rompe las fibras externas del anillo. Este fenómeno ocurre en casos de protrusión o hernia discal patológica.

Tres factores participan en el desarrollo del dolor discogénico:
- Alteración estructural del disco
- Infiltración inflamatoria en el sitio de la lesión
- Sensibilización nociceptiva a nivel de la inervación discal
De estos factores, el componente biomecánico es probablemente el más relevante para este estudio, ya que sin él no se producirían los cambios inflamatorios ni la sensibilización nociceptiva.
REPORTE DE CASO
Este reporte describe el caso de un hombre de 50 años con dolor lumbar severo de dos meses de evolución que progresa hacia ciática izquierda. El paciente había consultado previamente con médicos, quiroprácticos y un acupunturista. Los tratamientos recibidos incluyeron relajantes musculares, medicamentos, técnicas quiroprácticas específicas y acupuntura, sin obtener resultados significativos.
Durante esta fase de tratamientos se realizaron radiografías simples y resonancia magnética de la columna lumbar.
Las radiografías se realizaron en posición de carga e incluyeron proyecciones anteroposteriores y laterales. Mostraron una ligera escoliosis lumbar con rotación hacia la izquierda y una marcada pérdida de la lordosis lumbar, hallazgos compatibles con una presentación clínica aguda. El espacio discal en L5/S1 presentaba aproximadamente una pérdida del 50% de su altura, sin otros signos degenerativos como esclerosis o formación de osteofitos.
La resonancia magnética fue realizada con el paciente sentado en posición neutra y soportando peso. Las imágenes ponderadas en T1 y T2 mostraron deshidratación discal en el nivel L4/L5 con protrusión degenerativa del disco, pero sin hernia discal en ese nivel.
En el nivel L5/S1 se observó una hernia discal paracentral izquierda (extrusión) que desplazaba postero lateralmente la raíz nerviosa S1 izquierda. También se identificó una zona de alta intensidad dentro de la hernia compatible con una rotura del anillo fibroso. En ese mismo nivel se observó aproximadamente una pérdida del 50% de la altura discal junto con desecación del disco.
El paciente consideró la posibilidad de una inyección epidural debido al fracaso de dos meses de tratamiento conservador y farmacológico. Sin embargo, con el objetivo de agotar primero todas las medidas no invasivas, se decidió iniciar un tratamiento de descompresión espinal con el sistema DRX‑9000.
El examen ortopédico previo al tratamiento fue difícil de realizar debido al dolor del paciente. Las pruebas de elevación de pierna recta, Fabere, elevación bilateral de piernas y las maniobras ortopédicas de Linder no pudieron realizarse. Los resultados limitados confirmaron sensibilidad al movimiento lumbar con episodios de dolor irradiado hacia la parte posterior de la pierna izquierda. No se observaron síntomas abdominales ni alteraciones en el control intestinal o vesical, y el examen neurológico no reveló parestesias en las extremidades inferiores.
Ante la ausencia de contraindicaciones para la descompresión espinal, se recomendó al paciente recibir 20 sesiones de tratamiento con la unidad DRX‑9000. El protocolo consistió en tres sesiones por semana durante cuatro semanas, seguidas de dos sesiones por semana durante otras cuatro semanas. Cada sesión incluía 14 ciclos de descompresión.
Después de cada sesión de descompresión se realizaban 15 minutos de trabajo miofascial seguidos de 15 minutos de crioterapia con compresas frías mantenidas entre 40 y 50 grados Fahrenheit.
Debido a que el trabajo del paciente implicaba frecuentes viajes, solo siete sesiones se realizaron en la clínica del médico tratante. El resto de los tratamientos se realizaron en distintas ciudades de Norteamérica con diferentes quiroprácticos que utilizaban el sistema DRX‑9000. En total, cinco médicos diferentes proporcionaron el resto de las sesiones. Los protocolos de tratamiento fueron establecidos por el distribuidor del DRX‑9000, lo que permitió mantener consistencia en la atención.
El alivio de los síntomas radiculares comenzó después del primer tratamiento. Tras ocho semanas de tratamiento, el paciente presentó una reducción del 100% de los síntomas de dolor lumbar y dolor en la pierna.
Aproximadamente 7.5 meses después del inicio del tratamiento se realizó una nueva resonancia magnética en el mismo centro de diagnóstico y con los mismos protocolos de imagen. Las imágenes fueron interpretadas por un médico radiólogo.
Las imágenes del nivel L5/S1 mostraron una leve disminución de la señal discal compatible con desecación y cambios degenerativos, pero evidenciaron resolución completa de la hernia discal extraida previamente observada. Ya no se evidenciaba deformación del saco tecal ni desplazamiento de la raíz nerviosa S1.
El paciente no reportó recurrencia del dolor lumbar ni de la ciática después del tratamiento.
DISCUSIÓN
El tratamiento conservador del dolor discal suele incluir diversas técnicas como tracción manual, manipulación espinal, ejercicios de estabilización del core y ejercicios tipo McKenzie. Estos tratamientos han sido ampliamente estudiados, pero presentan resultados variables, posiblemente debido a diferencias en la aplicación del tratamiento, la adherencia del paciente, la gravedad inicial de los síntomas y la falta de medidas objetivas de resultado.
El objetivo de estas terapias es descomprimir el disco, favorecer su hidratación y reducir la presión sobre las estructuras generadoras de dolor.
Mientras algunos estudios muestran resultados positivos utilizando tracción para tratar hernias discales lumbares, otros reportan resultados inconsistentes o sin diferencias significativas respecto a grupos control.
Una explicación posible es la variabilidad metodológica en los estudios, así como la falta de criterios claros de selección de pacientes y diferencias entre operadores en la administración del tratamiento.
Las unidades de tracción motorizada fueron desarrolladas para superar las limitaciones de la tracción manual. Se cree que mediante sistemas motorizados con arneses y ajustes precisos del ángulo de tracción es posible evitar la contracción refleja de la musculatura paravertebral.
Estudios han demostrado que la tracción motorizada puede reducir la presión intradiscal a niveles inferiores a -100 mm Hg. En uno de estos estudios, el 71% de los pacientes reportó una reducción del 80% o más en sus síntomas. Otros estudios han mostrado reducciones superiores al 50% en los síntomas de dolor lumbar y dolor radicular.
En este caso clínico, los efectos de la descompresión espinal fueron confirmados objetivamente mediante resonancias magnéticas antes y después del tratamiento.
CONCLUSIÓN
La terapia de descompresión espinal representó un tratamiento eficaz para los síntomas de este paciente derivados de una hernia discal extraída con compresión de la raíz nerviosa. Como se observó en este caso y como respaldan investigaciones previas, los efectos de la descompresión espinal suelen manifestarse rápidamente, generalmente dentro de las primeras diez sesiones de tratamiento.
Los resultados sugieren que la descompresión espinal mediante el sistema DRX‑9000 produce efectos multifactoriales que influyen tanto en la biomecánica como en la fisiopatología del disco intervertebral.
Las imágenes por resonancia magnética demostraron ser una herramienta útil y no invasiva para monitorear la eficacia del tratamiento de descompresión espinal. Los protocolos estandarizados utilizados en las unidades de descompresión probablemente contribuyeron a los resultados favorables observados en este paciente.
En este caso, la descompresión espinal resultó superior a otras formas de tratamiento conservador previamente intentadas. Los resultados del paciente fueron favorables tanto desde el punto de vista subjetivo como mediante evaluación objetiva por imágenes.
Este documento ha sido traducido por Fisiofy CDMX, se puede encontrar la version original en https://excitemedical.com/drx9000-research/drx9000-yochum-study-research/